viejas correspondencias
Viejas Correspondencias,
2019/2025
En Viejas correspondencias, la cerámica sustituye al papel para construir cartas, sobres y pliegues que evocan mensajes en espera. Sin embargo, la dureza del material impide cualquier acceso a su interior: lo que parece contener un texto se vuelve irremediablemente inaccesible. La carta, pensada como vehículo de comunicación, se convierte aquí en un objeto inmóvil que clausura toda lectura.
Algunas piezas muestran fragmentos de fechas o palabras, mientras otras aparecen como hojas en blanco. En ellas, el silencio pesa tanto como cualquier mensaje: pueden ser cartas nunca escritas o testimonios de lo borrado. Ese vacío, detenido en porcelana, convierte a cada obra en una superficie que insinúa un mensaje pero lo retira de inmediato. El espectador, al intentar completarlo, no lo cierra, sino que abre nuevas posibilidades: lo que se sugiere nunca se resuelve del todo.





